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Quiénes somos

Un taller donde la tinta encuentra su página

Scribblese nace como un espacio de trabajo independiente dedicado a la ilustración editorial y la narrativa visual contemporánea. No somos una agencia grande ni un estudio genérico: somos un equipo reducido de ilustradores y editores visuales que cree en el poder de una imagen bien pensada para sostener una historia.

Nuestra mirada

Trabajamos con editoriales pequeñas, autores independientes y proyectos culturales que necesitan algo más que una imagen decorativa. Buscamos portadas que conversen con el texto, personajes que respiren y mundos visuales que se sostengan página tras página. Cada encargo comienza con documentación visual y bocetaje dirigido, porque creemos que la mejor ilustración surge de entender qué necesita contar la historia.

A quién acompañamos

Colaboramos con escritores que buscan una voz visual para su novela, colectivos que preparan un fanzine, sellos independientes que cuidan cada detalle de sus publicaciones y organizadores de eventos que necesitan cartelería con carácter. Nos interesan los proyectos donde la ilustración no es un añadido, sino parte de la conversación desde el primer borrador.

Cómo nos comunicamos

Nuestro tono es directo y cercano, sin humo ni promesas vacías. Hablamos de procesos, de papeles, de tintas y de plazos reales. Cuando recibes una propuesta nuestra, sabes exactamente qué vas a obtener, en cuánto tiempo y por qué tomamos cada decisión visual. La revisión conjunta con el cliente no es un trámite: es donde la pieza encuentra su identidad definitiva.

Documentación

Investigamos referentes, texturas y contextos antes de tocar el papel.

Bocetaje dirigido

Cada propuesta nace de un diálogo con el texto y con quien lo firma.

Acabado conjunto

La revisión final es un espacio de ajuste, no de sorpresas.

Colaboraciones

Editoriales y proyectos que confían en nuestro trazo

Trabajamos codo a codo con pequeñas editoriales, colectivos culturales y autores independientes que buscan una mirada propia para sus publicaciones. Estas son algunas de las casas y proyectos con los que hemos compartido proceso.

Ediciones Papel Vivo
La Linterna Roja
Fanzine Tinta Cruda
Cuaderno Central
Galería Margen
Proyecto Relato Breve

Cada colaboración comienza con una conversación sobre el texto, sus referencias y el tono que busca la publicación. A partir de ahí construimos una propuesta visual que se revisa en conjunto hasta encontrar la pieza que realmente acompaña a la historia.

Historia del estudio

Una década dibujando historias ajenas

El taller nació en 2014 como un proyecto de autoedición entre dos amigas de la facultad de bellas artes. Lo que empezó con fanzines fotocopiados y mesas en ferias locales, hoy es un estudio consolidado que colabora con editoriales independientes de tres países. Esta es la cronología de cómo llegamos hasta aquí.

2014 — El primer fanzine

Raíces de papel y fotocopiadora

Publicamos «Cocina de barrio», un fanzine de 24 páginas con recetas ilustradas de nuestras abuelas. Tirada inicial de 80 ejemplares cosidos a mano en la cocina de un piso compartido. Se agotó en tres ferias de autoedición.

2017 — Primer encargo editorial

De la autoedición al encargo profesional

La editorial La Andrés del Pozo nos encargó las ilustraciones interiores de «Cuentos del mercadillo», una antología de relatos cortos. Fue nuestro primer contacto con un proceso de trabajo pautado: documentación, bocetos dirigidos y correcciones con un comité editorial.

2019 — El taller se hace estudio

Un espacio propio con luz natural

Alquilamos el local actual en Calle Gael. Dos mesas de dibujo, una estantería con papeles de distintas texturas y una ventana grande que orienta el trabajo hacia el norte. Ese año cerramos 14 proyectos: portadas, cartelería y dos novelas gráficas completas.

2021 — Colaboración internacional

Cruzando fronteras con la tinta

Empezamos a trabajar de forma estable con una editorial mexicana especializada en literatura infantil. El reto fue adaptar nuestro registro visual a un catálogo con códigos culturales distintos. Aprendimos a documentar antes de dibujar, no después.

2023 — El equipo crece

Cuatro manos más en el estudio

Se incorporaron dos ilustradoras: una especializada en acuarela botánica y otra en narrativa secuencial. El estudio dejó de ser un dúo para convertirse en un equipo con perfiles complementarios. Mantuvimos el formato de trabajo artesanal, pero con más capacidad de producción.

2025 — Presente

El archivo como memoria del oficio

Hoy el estudio guarda más de 2.000 bocetos originales, pruebas de color y papeles de prueba en un archivo físico que usamos como referencia para cada nuevo proyecto. Seguimos dibujando a mano, escaneando a alta resolución y terminando en digital. El proceso no ha cambiado tanto: lo que cambió es la confianza de quienes nos encargan sus historias.

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