Caso de estudio · Editorial
Un encargo real de una pequeña editorial independiente que necesitaba ordenar la llegada de manuscritos, referencias visuales y briefs creativos antes de iniciar cualquier portada o cuento ilustrado.
La editorial trabajaba con autores noveles y colectivos culturales. Cada encargo llegaba por un canal distinto: un correo con tres párrafos, un documento compartido sin estructura, una conversación de mensajería con referencias sueltas. El resultado era un proceso de documentación visual lento, con idas y venidas que retrasaban el bocetaje dirigido y la revisión conjunta.
Necesitaban un punto de entrada único donde el autor explicara su historia, el tono de la narración, las atmósferas que imaginaba y las referencias visuales que le inspiraban. Sin ese material ordenado, era imposible garantizar una pieza final con identidad propia.
Diseñamos un portal de incorporación dividido en cuatro bloques, pensados para que el autor contara su proyecto sin necesidad de saber de ilustración editorial:
Novela gráfica, cuento ilustrado, fanzine o cartelería. Aquí se define el alcance real del encargo y el número de páginas o piezas esperadas.
Descripción de protagonistas, escenarios y atmósferas. El autor puede subir referencias propias o elegir entre paletas de tinta, acuarela o acabado digital.
Fechas de bocetos, revisión conjunta y entrega final. El portal avisa automáticamente cuando falta menos de una semana para cada hito.
Cada versión aprobada queda registrada con su fecha y comentarios, creando un archivo limpio para futuras reediciones o colaboraciones.
Empezamos con una plantilla en un documento compartido, pero pronto vimos que el formato no bastaba. La editorial necesitaba ver qué encargos estaban en fase de documentación, cuáles en bocetaje y cuáles esperando aprobación. Montamos un tablero sencillo con tres estados visibles y un espacio para notas internas que solo el equipo editorial podía editar.
La parte más delicada fue traducir preguntas editoriales a un lenguaje claro. En lugar de preguntar «¿qué estilo de narración visual prefieres?», el formulario ofrece ejemplos concretos: tinta con textura de papel, acuarela con contraste suave, línea limpia con color plano. Cada opción incluye una muestra breve para que el autor reconozca lo que busca sin necesidad de vocabulario técnico.
La editorial ha reutilizado el portal para tres colecciones nuevas sin necesidad de ajustes. Los autores valoran especialmente la guía de referencias visuales, porque les ayuda a explicar lo que imaginan sin sentirse perdidos. El archivo de aprobaciones también ha simplificado las reediciones: cada portada tiene su historial completo de decisiones.
El siguiente paso natural es adaptar el mismo esquema para proyectos de cartelería y fanzines colectivos, donde la documentación visual funciona de forma distinta.
Si tu editorial maneja varios encargos a la vez y pierde tiempo en la fase de documentación, este esquema se puede adaptar a tu flujo. Cuéntanos cómo trabajas y lo ajustamos a tu caso.